Subconscientes...

27 de mayo de 2012

Aún recuerdo.

Barnaby Hall

Aún recuerdo aquella tarde de verano en la que el asfalto quemaba los pies a través de la suela de los zapatos. Ese calor seco convirtiéndose en gotas, mezclándose con el denso oxígeno de aquella oscura habitación sin ventana. La tenue luz que iba colándose por la puerta, dejando únicamente espacio a los alientos reprimidos tornándose jadeos, las ávidas respiraciones alojándose en los pulmones para aspirar una bocanada más, como si fuera la última. Aún me viene a la mente aquel blando colchón que pocas veces nos cobijó más de dos horas seguidas.

No he olvidado cómo pasaban los días de mi tediosa vida buscándote, furtiva, anhelando cada instante, planeándolo, cada hora, cada segundo que se marcaba en el cronómetro descontándose del tiempo en el momento en que tus duras manos desgastaban mi cuerpo, dándome la bienvenida. Me exprimías con ansia entre tus dedos, casi cortándome la respiración, para asegurarte que era tuya, estrangulándome de pasión.

Todavía perdura aquella sensación cuando te amarrabas a mi  cuerpo, poseyéndome. Primero por fuera: con tus brazos, con tus piernas, sellándome entera con tu larga lengua mientras surcabas mi cuerpo en cada centímetro lineal. Después por dentro, sosteniendo mi cuerpo ya engarzado al tuyo, como dos eslabones perennemente acoplados, casi soldados.

Aquella no era yo. No había voluntad. Eras como un depredador devorándome, absorbiéndome hacia ti, abduciendo cada poro de mi piel hacia tu cuerpo. Y yo me dejaba hacer. Era placenteramente engullida olvidándome de todo: De quién era, de qué hacía allí, del por qué. Me olvidaba de los mil pensamientos que me atormentaban a solas, indagando sobre quién eras tú. Era puro instinto, me abandonaba por completo a ti, hasta acerme llegar a mi "yo" más salvaje, más profundo, más animal.

Mi memoria aún recuerda cómo, de repente, exigiste mis caricias, demandaste mis llamadas, me buscabas, me anhelabas y me empezaste a querer. Tú, que nunca quisiste a nadie, tú y tu viril egoísmo incapaz de enamorarse, tú, sin poder controlarte. Tú, que eso no lo ibas a permitir.

Y justo ese instante, que todavía perdura en mi memoria, fue cómo una caída en picado hacia una catarata, en donde emanaron mis alas, libres, ágiles, desprendidas por completo. Ahí, aún recuerdo que fue el momento en el que te dejé.

9 comentarios:

  1. Me gusta la línea que le has dado a tu nuevo espacio!!. Subconsciencias del inconsciente... a las que muchas veces las considero más reales y puras que a la propia conciencia.
    En este texto lo has reflejado muy bien, la protagonista se dejó llevar por sus emociones y sentimientos más puros, hasta que que se topó con la cruda realidad... el egocentrismo humano.

    Aunque seguro que fué duro, me alegro de que "despertara".

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  2. Bueno, pues fíjate, Manu, que la protagonista de este relato no es que despertara, es que para tener a un emocionalmente dependiente, mejor lo dejaba. Qué cosas tiene el amor! (si es que eso era amor).

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    1. A sido difícil coger el hilo... pero si fué por lo que dices, te entiendo, porque estas relaciones pueden acabar siendo realmente agobiantes.
      Más que amor yo lo llamaría pasión.

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  3. Dejo constancia manifiesta de que no me gusta el final. Pero el relato en sí, sí (valga la redundancia).
    Je,je.
    Un abrazo y enhorabuena por esta nueva "línea editorial".
    Muchos éxitos.

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  4. Joaki, es que tú eres un romántico empedernido. ¿Hubieras preferido confeti, bodorrio y perdices? Jajaja...

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  5. Bueno... tarea difícil comentar con acierto el tema que parece rondar al texto. Las emociones han de ser propias, eso debe entenderse, si no lo son, dejamos de emocionarnos para convertirnos en una película con guión complicado.
    Bueno... aquí estamos, y ese es el primer paso a las emociones.
    Muy bien transmitido, Ana.

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  6. Dejar antes de que te hagan daño... ¿Quién no se ha asustado alguna vez y ha salido, en cierto modo huyendo de algo que pudo merecer la pena? Supongo que el percatarse de la realidad de ese tipo de reacciones es el verdadero despertar.

    ¡Este nuevo espacio promete!

    Un abrazo.

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  7. En sólo unos segundos he sufrido un brutal y sobrecogedor viaje al pasado, afortunadamente seguido de una gran sensación de alivio. Me ha encantado.

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  8. Yo mejor me callo, tú ya sabes porqué... jajajaja.
    El texto me ha parecido fantástico y si tengo que dar mi opinión sobre el final, que a nuestro querido amigo Joaki no le ha gustado, a mí me ha parecido genial, hale... puerta!!! esas relaciones ahoran las llaman: TÓXICAS... ufffff quita quita...
    Me encanta el blog y quiero leer más, más textos, más explícitos y más de todo...

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