Subconscientes...

20 de junio de 2012

Cita fatal.

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           Le odiaba inmensamente. No podía soportar su manera de actuar ni su manera de trabajar. Era un cabronazo que se aprovechaba de los demás, que intentaba sacar beneficio constantemente de todo el mundo. Para colmo era bastante machista, de ahí que no tuviese mujer que le soportara, ni hijos que le dulcificaran el carácter en sus negros días bipolares.

Tenía que soportarlo cada dos por tres, atrincherándose en su sitio, revisándole los papeles con los que trabajaba, husmeándole el escote y dejando clarísimo que quería tener una aventura con ella mientras posaba sus pupilas en el canalillo de aquella voluptuosa mujer.

Pero ella le ponía malas caras, era antipática, desagradable, cortante y fría, aunque él parecía encontrar cierto morbo a verla con el ceño fruncido y hacía como si no fuese con él. Le daban lo mismo sus negativas. Si podía sentarse cerca de la hora de comer, lo hacía, dándole conversación. Y cuando tenían alguna que otra discusión disfrutaba de lo lindo. Le "ponía" verla enfadada. Se la imaginaba con el pelo revuelto, jadeando como una loca, sudando agitada encima de él, así que la provocaba y fantaseaba con esa escena mientras se le hacía la boca agua.

Ella, mujer de carácter tajante y soberbio,  cansada de lidiar con él, analizó la situación durante meses y finalmente accedió a salir con él una noche.


- Pero prométeme que me llevarás a tu casa, después de cenar -. Le dijo descarada.

Él, apenas dio crédito a que su estrategia hubiese sido efectiva. Por fin podría "zumbársela" en condiciones. La muy puta se hacía de rogar, pero en el fondo lo estaba haciendo adrede, para que él la desease aún más. Y cuando la tuviese en su cama, iba a pagar bien caro el haberle hecho esperar tanto tiempo.  A él no se le castigaba de esa manera y menos, ella, que se creía que era superior al resto. Pero le ponía tanto...

Evidentemente, sus intenciones quedaron más que claras durante la cena. La miraba a los ojos intentando penetrarla mentalmente, regodeando sus ojos en aquellas curvas sin fin, que ella había acentuado adrede embutiéndose en un vestido negro bien ajustado. Aquella noche, estaba espectacular con su larga melena ondulada azabache cayendo por su medio-desnuda espalda, que aquel provocador vestido dejaba al descubierto.

La cogió de la mano y la sacó a bailar tras una larga charla divagando sobre el "Superman" que se creía.

- Has visto que hoy no he probado una gota de alcohol, ¿verdad? - Le guiñó un ojo.
- Sí, ya me he dado cuenta -. Dijo resignada.
- ¿Pero tienes claro para qué es, verdad lagartona?- Y apretó su cuerpo junto al suyo, levantando ligeramente la pelvis indicándole su incipiente erección.

Tuvo que contener una arcada, pero se forzó a sonreír muy lentamente.

Llegaron a su casa, tal y como habían establecido, y sin más preámbulos él la agarró fuertemente por los brazos metiendo su babosa lengua en aquel escote.

Ella intentó relajarse dejándose llevar y le dejó hacer. Tuvo que cerrar muy fuertemente los ojos en el momento en que él buscaba su lengua dentro de su boca.

Como un loco, iba mordisqueando su curvilíneo cuerpo dejándolo desnudo según iba posando sus labios con fiereza. Le mordió un pezón haciéndola gritar y la volteó bruscamente para hacer lo mismo con su espalda. No había delicadeza ninguna en sus modos y casi le cortaba la circulación sanguínea de los brazos de apretarla con sus dedos. Aquello empezaba a volverse más violento de lo que ella había imaginado nunca.

- Espera un momento, para -. Soltó mientras contenía la respiración.
- Ahora, no. Ahora eres mía y vas a hacer lo que yo quiera -. Seguía impregnándole de saliva sus glúteos.
- Calla, tonto, que tengo que ir al baño -. Le contestó lo más melosa que pudo.
- En fin... ¡mujeres! Ve, anda, ve... Pero no tardes. Te espero en la cama.

Se miró al espejo de aquel cutre cuarto de aseo. El espejo, roído por la humedad, dejaba al descubierto una gran capa de polvo, y los sanitarios no parecían estar demasiado higienizados.

Se quitó el vestido y lo colgó tras la puerta, junto a su bolso, del cual sacó una cuerda, una pluma estilográfica que utilizó como pasador de su gran melena y unas pastillas azules.

Salió de aquel cuartucho radiante con la mirada encendida en deseo. Sólo llevaba aquellas medias negras que se ajustaban a sus pantorrillas y esos enormes tacones que la hacía parecer aún más sexy. Era una diosa.

El, mientras, tumbado boca arriba en aquella cama gris, trabajaba su órgano para no dejarlo flaquear.

- ¡Date prisa, hostias! Si no, se me va la inspiración...
- Tranquilo, "cariño", todo a su tiempo. Lo bueno, se hace esperar.
- ¡Pero qué zorra eres! Y cómo me pones…

Entonces ella se sentó encima de él, calmándole, y ató sus manos a las patas de la cama.

- Sabía que eras una guarrilla, pero no imaginaba que tanto -. Dijo complacido.
- Tómate este par de pastillas. Verás qué noche...
- ¿Dos?
- Shhh -. Le silenció.

Abrió su boca y las tragó sin agua confiando plenamente en aquella morena que tanto le había costado conseguir. El corazón le palpitaba mientras su miembro iba incrementándose poco a poco. No sabía si cuál de los dos músculos bombeaba más sangre.

Inmóvil como le tenía, se subió encima de él a horcajadas, masajeándole hasta notar que aquel apéndice tenso iba a estallar. Lo notó caliente, húmedo y él imploraba que le cabalgase.

Se sentó encima de él, con su pene casi hincándose en sus muslos. Parecía incluso que se acercaba a besarle cuando se fue directa a su cara, pero fue a coger la almohada en la que tenía apoyada él la cabeza.

- ¿Qué haces? ¡Tengo que follarte ya!

Muda y seria agarró aquel cabezal y lo trajo hacia sí y, sin esperar mucho más, sujetó aquel pene erecto mientras veía que su compañero de cama iba preparándose para penetrarla.

Se quitó la pluma que hacía de pasador del pelo y le quitó la funda dejando al descubierto una navaja con una hoja de acero, recientemente afilada. Él apenas se había dado cuenta de aquella maniobra. Su obsesión por notar la carne húmeda y caliente de la mujer le había abstraído de la realidad, siendo incapaz de ver venir cómo el metal seccionaba la base de su pene.

Los gritos de aquel hombre podían haberse escuchado en dos manzanas a la redonda, pero ella estuvo alerta y no tardó en colocarle la almohada en su cara mientras ponía todo su peso en la cabeza para inmovilizarle. Los pies se agitaban con velocidad y sus manos se aprisionaban en las cuerdas, dejándolas sin riego.

La sangre emanó a chorros y las sábanas grisáceas empezaron a tornarse de un rojo negruzco que iba tiñendo todo lo que tocaba. Tardó varios minutos en ahogarse pero mucho menos en desangrarse. 

No lo miró. Trató de no pisar aquella balsa de líquido sanguíneo. Limpió sus huellas, se vistió, cogió sus cosas y se marchó sigilosamente de aquel apestoso apartamento que destilaba un odio negro, exactamente del mismo color que tenía ahora mismo aquel suelo.

Se lo merecía y ella también.

20 comentarios:

  1. A cada cerdo lellega su San Martín, me ha gustado el relato, un apestoso menos.

    Besos,

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  2. Madre mía!!!! uffffff... sin palabras, menuda mujer!!. Una historia con un final PERFECTO.

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    1. Es que se le habían inflado ya los huevos, y chica...qué a gusto!

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  3. Joder Ana!! te habrás quedado a gusto al despachar de esa manera al prepotente... ¡Qué dolor! solo de pensarlo :(

    En serio, muy buen relato que yo lo catalogaría de gore.

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    1. Gore? Bueno, yo diría más bien "hardcore"...podría ser peor, créeme pero no quería extenderme y sí, no sabes cómo me he quedado de a gusto al despachar al prenda éste.

      Un abrazo y ¡no hay dolor! jajaja

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    2. Si, eso, tu sigue "cortando por lo sano", que mientras tanto tus seguidores hombres, continuaremos "sufriendo de lo lindo". Además, estos rayos que has puesto de fondo ambientan mucho...

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    3. Jajaja...Bueno, este texto ha sido para aquellos que decían que querían algo más fuerte y de paso he aniquilado mentalmente a algún impresentable que otro... (recomiendo terapia, luego, lo ves de otra manera).

      Ves dónde tengo yo la espiritualidad? jejeje

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    4. La espiritualidad la debes de tener muy escondida... ¡haces bien! así no te comes tanto el "coco" como yo.

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  4. DIOOOOOOOOOOS!!!!!!!!!!!
    A ver que digo ahora... o mejor me quedo calladito... pues habrá que avisar a una ambulancia? vamos, digo yo, o quizá a la policía?

    Espeluznante relato en su final, muy intrigante, sobre todo cuando ella entra al baño. Asesina? Heroína? víctima?
    Literatura, pura y dura.
    Me alegra notar tu inspiración, Analogy. Espero que el siguiente me vuelva a sorprender.
    Besos

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    1. Ambulancia? Para? Si este ha pasado ya a criar malvas!!!

      No hay mayor inspiración que la vida misma, Luigi!!! ;-)

      Un beso.

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    2. Si supiera el Luisillo en quién te has inspirado... jajajajajajaja

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    3. Eyyyyyy, creíais que no volvería? Pues he vuelto a ver como esté el muerto, jajajajajajajajajaj.
      En quién te has inspirado, eh, en quién???????? (creo que me voy a quedar con la intriga, más si cabe a la que tenía el relato)

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  5. La venganza es un plato que se sirve frío, a veces demasiado frío, y sienta igual de bien. Relato perfecto con un final aún más perfecto. Aquí te has superado, tocaya! Venga un abrazo, jajaja.

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    1. Vale, al próximo lo mato congelado con mucho hielo, para que sea más frío aún...ji ji ji.

      Gracias por el piropo, tocaya!

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    2. Muy bueno, me ha recordado al mejor momento del libro "los hombres que no amaban a las mujeres".

      Yo sabía que no me equivocaba etiquetándome en este blog. Saludos

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  6. Un cartel impresionante, buena faena (aunque sin picadores ni banderillas), en fin, una grandiosa corrida pero sin muchos trofeos: no hubo orejas, sólo rabo.
    La venganza no siempre se sirve en plato frío.
    Sencillamente genial.
    Un abrazote.

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  7. El relato muy bueno con una intriga magistral, pero que dolorrrrrr......Enhorabuena

    un abrazo

    fus

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  8. ...traigo
    ecos
    de
    la
    tarde
    callada
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    ANALOGIAS

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE BAILANDO CON LOBOS, THE ARTIST, TITANIC SIÉNTEME DE CRIADAS Y SEÑORAS, FLOR DE PASCUA ENEMIGOS PUBLICOS HÁLITO DESAYUNO CON DIAMANTES TIFÓN PULP FICTION, ESTALLIDO MAMMA MIA,JEAN EYRE , TOQUE DE CANELA, STAR WARS,

    José
    Ramón...

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  9. Bueno, bueno, qué bueno!!! Tengo que hacer mil cosas y sigo leyendo tu blog, jajaja! Más me vale cerrarte, pero no puedo! Qué bien escribes, te felicito.
    Un saludo

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