Subconscientes...

5 de junio de 2012

Un día sin calendario.

(Imagen de Getty Images)

Fue imposible evitarlo. Ambos fueron conscientes desde el primer segundo de que la química que les unía en cada encuentro era cada vez mayor e intuían que cualquier día, si no lo remediaban, se dejarían llevar.

No era moral. Tampoco decente. Traicionarían a sus parejas, sin embargo, era inevitable, había algo por dentro que les empujaba a seguir, a avanzar un paso más. Tenían la sensación de haberse conocido en el pasado, reencontrándose décadas más tarde.

Todo había ido poco a poco. La magia fue envolviéndolos a lo largo de los años. Se hacían gracia, se sentían cómodos, se gustaban por dentro, se comían con los ojos por fuera… sin embargo, todo aquello lo retenían, lo dejaban pasar, luchaban para que la situación no se les fuera de las manos, hacían oídos sordos a sus instintos.

Y así pasó el tiempo. Fueron varios años de bromas, de canciones, de risas, de mensajes subliminales, de información entre líneas que buceaban entre selvas de asépticas palabras que todo el mundo leía. De manos entrelazadas mientras calmaban sus ansias paseando por la ciudad vacía. Y de castos besos en la frente llenos de deseo que se disfrazaban de ternura. No podía ser, no debía ser, no tenía que ser… pero fue.

Fue, por supuesto, en una noche de esas que no pertenecen a ningún calendario. Sucedería tarde o temprano. ¿Qué más da el año, el mes, el día y la hora? Todo fluyó casi de una manera predestinada, en una intensa velada a la que ambos se aferraban ralentizando cada minuto, sujetándola con las uñas, mientras los minutos nocturnos se descontaban hacia la luz del día. Una noche de música, de risas, de abrazos camuflados de pura amistad, de bailes cercanos que, poco a poco, se ralentizaron acompasados.

Fue una de esas noches en el que las almas dominan y ellos, sumisos, asumen que son esclavos de su propia voluntad. No hablaron para no interrumpir el momento, por no romper el hechizo que les devolviese a la realidad. Callados, como si lo hubiesen planeado, se tocaron la piel evocando los sueños que habían imaginado desde hacía años, comparando aquella verdad con el recuerdo que tenían de lo imaginado en los sueños.

Y llegaron los besos ansiosos, tiraron la cordura al suelo, abriéndose, enormes, para absorberse mutuamente. Las manos, ya húmedas, exploraban sus deseados cuerpos, saboreándose el uno al otro, veloces, para no arrepentirse, apretándose muy fuerte y siendo conscientes de que aquello no volvería a pasar. Por fin, sumergidos ya el uno en el otro, jadearon al mismo ritmo, compartiendo el mismo aliento, buceando en las pieles, ya empapadas, hasta dejarse ir muy dentro, cayendo rendidos entre espasmos de placer y recuperar finalmente la fría sensatez que les trasportaba al mundo real.

Fue inevitable, sí.
Y todo ocurrió en la penumbra del amanecer de aquel día sin mes. Porque hay momentos que no corresponden a ningún calendario, pertenecen a dos vidas que, de pronto se congelan, se mezclan y comparten ese momento, asumiendo que ese día y su recuerdo perdurarán para siempre.

17 comentarios:

  1. Me gustaría a mí comprobar eso... fíjate, que una es mu "tonta" todavía... jajajajaja.
    La descripción de como llegan a ese momentazo, me ha encantado.
    Me voy a la ducha... jajajajajajaja

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  2. Alguien dijo alguna vez que la mejor manera de evitar la tentación es caer en ella... y vaya si tenía razón.

    Muy sugerente.

    Un abrazo.

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  3. Vaya morbazo que has dado a la situación!! que como dice Maite, más de un@ nos vamos a tener que ir a la ducha.
    Solo un pero; que aguantaron muuucho en llevar a cabo sus instintos básicos. Aunque reconozco que como en la cocina... a fuego lento todo sale y sabe mucho mejor.

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    1. Eso, eso Manu... morbazo a tope!!! jajajajajaja

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  4. Una noche de esas que no pertenecen a ningún calendario... una noche de esas...
    Trepidante ritmo de palabras justas y excitantes, consiguiendo a la perfección ambientar las sensaciones, intensas y de ensueño.
    Un relato potente.

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  5. ;-) se me cae la baba con vuestros comentarios. Gracias chicos!

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  6. Fue en la penumbra del amanecer de aquél día sin mes, me quedo con eso y todo lo demás. Me ha encantado, tocaya. Un abrazo!

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  7. Yo tengo que decir que Analogías está flojilla en este blog... te pone al entrar que tiene contenido para adultos y aquí lo que hay es muy sutil... ¡quiero que seas más explícita !!! que yo sé que lo haces genial escribiendo historias de esta índole... jajajajajajaja

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    1. En eso te doy la razón. Yo, desde el primer momento le estoy pidiendo más picante (guindillas, salsa brava, tabasco...) pero no acaba de aderezar al gusto.
      Habrá que darle tiempo.
      jejeje.

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    2. jajaja, sois unos cochináceos... Aquí se le pone picante, pero el justo, el suficiente como para que no te quemes la lengua y la tengas que dejar macerando en agua... Si no, queda inservible... :-)

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  8. jajaja, bueno, esto desde luego no es un contenido para niños, y ser más explícito abandonaría la línea de la sensualidad y el erotismo y entraríamos en otro tipo de materia.

    ¡Ay, cómo viene el veranito!

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  9. Hola!! Se puede pasar?? Me instalo definitivamente en este blog. No tiene desperdicio!!!

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  10. Siéntate cómoda donde quieras que aquí hay sitio para todos. Un abrazo!

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  11. Qué buen relato.
    Se calientan los cuerpos y no hay quién los pare, y más en esta relación en la que han ido intentando evitar lo inevitable.
    Los pobres estarían que echaban chispas.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

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  12. De tan bonito que lo escribes, fijate que parece hasta irreal, eh??...y no es por ser aguafiestas, pero..cuantas veces habremos roto el encanto de los sueños por querer probar la realidad,amiga??
    Muy bueno.

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  13. Hola:

    Más difícil que satisfacer un deseo es llegar a reconocerlo...

    Muchos besos.

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  14. Qué bueno!!! Me encantó!!
    Te felicito por lo bien que escribes, creo que ya te lo dije, lo siento si me reitero, no lo puedo evitar, jaja!
    Un beso

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