Subconscientes...

15 de octubre de 2012

El umbral desconocido: Parte 2. Sin agujeros.




Por aquel entonces era demasiado ingenua. Tras quince años de casada, la rutina y la dejadez habían invadido nuestro matrimonio. Infravalorada y sometida en una gran depresión, sin haberlo planeado, de pronto, apareció él y su amplio dominio de la psique femenina. Esa misma que se levanta cada día sin ningún motivo para seguir adelante, cautiva de su propio mundo. Fueron él y su forma de embaucarme los que me llevaron de la mano hasta mostrarme esa tenue línea que yo decidiría traspasar o no. Si lo hacía sería el principio del derrumbe de los cimientos de mi vida.

Sentada en aquel banco del parque absorbía el denso aire del verano, mientras mis dedos, temblorosos y fríos, dudaban en seguir adelante. Vi sus ojos cautivándome, atrayéndome a la zona prohibida, a ese umbral desconocido que tantas veces había imaginado en mis sueños. Fue entonces cuando me robó aquel beso.

Mi decisión fue meditada,  no fruto de un arrebato pasional. Deseaba a aquel hombre como nunca lo había hecho antes. Soñaba con él a la hora de la siesta, por las noches, durante las horas de trabajo... Me imaginaba sus manos rodeando mis caderas, acariciando mis pechos. Me sentía viva y hacía tanto tiempo que no fluían esas mariposas por mi estómago que fui dejándome llevar por ellas.

Llegué temerosa a su casa . Su barrio no estaba dentro de mis rutinas cotidianas, así que fui muy atenta, ocultándome tras unas negras gafas y con paso ligero por si alguien conocido pudiese reconocerme. Sus brazos me recibieron ansiosos y, sin cruzar apenas palabras, su ávida boca comenzó a recorrer cada milímetro de mi piel deglutiéndome vorazamente. Sus manos, tal y como había soñado, exploraron mi cuerpo en profundidad.

Y así comenzó una vida paralela tras ese umbral prohibido que empecé a conocer cada vez mejor. Llegué a experimentar orgasmos de todo tipo: más profundos y placenteros, más ligeros y rápidos; Con su lengua, sus dedos y con aquel miembro poderoso que hacía que casi perdiese el sentido de la realidad. Gritaba, aullaba y me convulsionaba sumergiéndome en un mundo de sensaciones que habían vivido conmigo ocultas bajo mi piel y que estaban aún por descubrir. Después, tras haber alcanzado el clímax varias veces, abatida y cansada, me dejaba invadir por una tristeza insoportable. Y luego venían las lágrimas: Le quería. Quería que aquel hombre capaz de extirpar todo mi instinto animal, fuese mío. Me encantaba escuchar sus palabras, no sólo éramos amantes, también confidentes. Pero era imposible. Ni yo iba a dejarlo todo por él, ni él estaba dispuesto a que yo destruyese mi vida por algo que no podía darme.

Fue en una tarde de invierno cuando me di cuenta que aquel juego debía de terminar. El uno sin el otro no me bastaban. Mis dos partes de hombre eran complementarias pero por separado no funcionaban. El primero asépticamente apático, viviendo en una mentira que sospechaba desde el principio y que no parecía importarle. El otro, egoístamente suyo, que recalcaba una y otra vez sus prioridades, sin compromisos, sin fidelidad. Todos estaban bastantes satisfechos con sus respectivas vidas, excepto yo. A ellos les valía sólo un trozo de mí, y yo quería a uno solo pero completo.

Y lo vi claro: Primero pedí el divorcio, sin grandes dramas ni excesivas sorpresas. Después hice una reserva en aquel restaurante, me quité las gafas negras y enseñé mi rostro al gentío que degustaban su comida ajenos a mi nueva forma de mirarlos.

- Sí, fuiste el clavo que sacó el otro clavo. Y creo que sin ti, seguiría resignada en una oscura vida, sin saber realmente quién soy. Pero todo tiene un principio y también un final. Tú debes seguir tu camino y yo he de seguir buscándome.

Triste y pensativo, entendió lo que le decía y, sin más, me dejó marchar. Me levanté de la silla, besé sus lívidos labios y salí de allí tranquila: sin prisas y por fin sin mirar el reloj. 

A día de hoy recibo alguna llamada suya. Sé que necesita revivir aquellas tardes de pasión para, ahora, ser él el que salga de su solitaria y aséptica vida. Pero cuando rompí, lo hice decidida. Firme y entera, cerrando la puerta detrás de mí definitivamente. Sin marcas ni agujeros.


(Recomiendo encarecidamente escuchar esta versión de ésta conocidísima canción)

21 comentarios:

  1. íntimo relato Ana!!... con ese explícito y erótico toque qué le has dado, te ha quedado genial!!
    Buena versión de la canción, me ha gustado. y como esta dice: "sobreviviremos... mientras sepamos como amar, sabremos qué estamos vivos".

    Un abrazo!!

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    1. Gracias por tu siempre alentador comentario, Manu! Y me alegro que te haya gustado también la canción.

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  2. Me gusta sobre todo-y más allá de lo erótico,que aunque parezca un contrasentido,es secundario en este texto- la figura de la mujer,que desde la entrega casi absoluta a un amante,comienza su largo recorrido de recuperación de ella misma.

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  3. exacto! Jo, yo no lo hubiera descrito mejor. Ya veo que tus problemas con este blog son a través de fb...

    Inteligentísimo comentario, Luni. Mil gracias.

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  4. Bueno, Ana, aquí estoy y me ha gustado muchísimo. Conozco esta historia, desde otro espacio en el tiempo y en el mapa. Noto más profundidad en este relato que en otros anteriores del mismo estilo. Espero la siguiente entrega... ¿Habrá algún personaje inesperado?
    Un abrazo

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    1. Al fin escuché la canción... que no podía... este tema me recuerda a una de mis primeras novias, con una versión bailable en plena feria de Córdoba... algún día escribiré aquel beso.

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    2. Luigi, me alegro de que te hayan gustado ambas, y por favor no dejes de plasmar aquel beso en esa feria de Córdoba...Hummmm!!!

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  5. Es verdad que un clavo saca otro clavo, pero lo importante es renovarse y seguir. Apoyo esa decisión de la prota.
    Jo, con los momentos íntimos!!!
    Y un diez sobre diez a esta versión musical.
    Un besote, tocaya.

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    1. Noto un pequeño desacuerdo entre Joaco y tú en lo que a la música se refiere (jajaja). Don't worry, que a mí me pasa lo mismo con el mío. Debe pasar en las mejores familias.

      Gracias por los ánimos, Toc.

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  6. Son las dos caras de la misma moneda. Primero la cruz y ahora la cara (o viceversa).
    Esta mujer ha utilizado un clavo, pero estoy seguro de que habría salido de su situación más tarde o más temprano, con clavo o sin él.
    Me ha gustado mucho esta historia en sus dos vertientes.
    No así la versión musical (otra vez será) ("pa" gustos...)
    Besos

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    1. Quizás me anime a hacer "el canto" para terminar de ver la moneda por el lado completo. De hecho no pensaba seguir, pero al parecer Luis dice que quiere una tercera opinión...

      Endevé con la música. Tú ejjjj que eres muuuu rarito...jajaja. Como me pongas a Lady Gaga en algún post tuyo te vas a enterar...

      Besos!

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    2. Claro! Anímate! yo creo que falta algo... y además, no hay dos sin tres.

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    3. Dudo mucho de que vaya a poner a la señorita Gaga en ninguno de mis posts (a ver si baja la musa un día de estos), pero sí te animo, al igual que Luis, a realizar el canto de la moneda, el canto del loco o el canto rodado.
      Y a que le pongas la música que te salga de tus corcheas (que para eso eres tú el ama)

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    4. Si algo he aprendido yo en estos "taytantos" que tengo es a no decir "de este agua no beberé..." Mira que la Gaga, antes de ser esa mamarracha estrafalaria que nos quiere vender, era cantante de jazz... Ah, calla, que el jazz a ti no te gusta! jajaja

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  7. Hay algo que tengo claro: la busqueda de una misma no puede depender de "la pareja" que tienes al lado. He visto autenticas mutaciones en la foma de ser de algunas en funcion del churri de turno. Ellas, que creen que anulandose son mas felices, ni lo saben ni lo reconocerian. Hasta que encuentran otro clavo, pero sin aprender de sus errores, e inician otra transformacion.

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    1. Ana P.L. dixit y olé! Y no sólo por un comentario tan acertado sino por además haber podido escribirun comentario a estas horas de la mañana, al primer intento y lo que es mejor ¡firmando!

      Besazos!

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  8. En el fondo me parece triste, nunca podemos tenerlo todo, ella toma la decisión acertada y sale fortalecida, pero aún así, es triste y da rabia.
    No puedo escuchar la canción, no me deja, no sé porqué.
    Muchos besos, me ha encantado la historia contada desde las dos partes.

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    1. Bueno, la canción es una versión de I will survive en una versión jazzera con un toque sensual, que a mi amigo Joaco no le gusta nada.

      Bueno, es triste...pero esto es como la jungla: la ley del más fuerte para sobrevivir.

      Mil besos.

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  9. Qué bueno Ana!!! La visión de cada uno, supongo que en la tercera parte vendrá la del marido... No sé, no quise mirar para que no se me devele nada...
    Me encanta cómo escribes, te atrapa, no te deja salir el texto.
    Buenísima la versión esta, yo siempre escucho la de Gloria (que me encanta porque me hace acordar a los años en los que iba a bailar, en Buenos Aires la pasaban siempre en las discos).

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  10. La parte de ella me gusta mucho más uffff. Una mujer que sabe lo que quería en ese momento, y tuvo el valor de hacerlo que es lo mejor.
    La canción es divina. Sigo a por la tercera parte...

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