Subconscientes...

18 de octubre de 2012

El umbral desconocido. Parte 3 (y final). Sin llegar a comprender.


En vista de que parece que este relato se quedaba corto, a petición de algún blog-lega que otro, termino y concluyo la historia con ésta última parte (debe ser que me ha dado por las trilogías).

(Getty Images)

Me senté frente a la tele una noche más. 

Lo cierto es que llevábamos años separados mentalmente pero ya había aprendido a vivir de esa manera bajo el mismo techo. No pasaba nada, todo estaba bien. Vería la película y a dormir, que al día siguiente había que trabajar.  Dudé en pasar primero por el baño a masturbarme rápido para aliviar mis tensiones pero me dio pereza. Ni siquiera era por tener la líbido alta. Simplemente me relajaría y dormiría mejor. Son costumbres que uno adquiere cuando las rutinas independientes no cuadran con las de la pareja. Pensé entonces en el tiempo que hacía que no tocaba su cuerpo. Al principio lo demandaba y yo me dejaba llevar. Siempre fue más fogosa que yo y eso me encantaba. Después -no supe cuándo exactamente -, dejó de hacerlo y una gran desidia fue poco a poco apoderándose de mí.

Pensé también en cómo podría haberla seducido durante todo este tiempo para retomar de nuevo aquella química, pero cuando quise reaccionar me encontré con aquel muro infranqueable que era su fría espalda. Parecía un telón inmenso que nos dividía. Creo que fue la dejadez de mi propia ceguera la que no me alertó de esa ausencia omnipresente que se había impuesto entre nosotros.

Recordé que un día su piel comenzó a oler diferente y sus manos, se tornaron esquivas. Lo tenía delante y no lo quise ver. Preferí seguir con mi día a día sin investigar qué estaba pasando. Preferí evadirme pensando en el próximo evento deportivo, en la quedada con mis colegas para jugar al mus o en mis copas con los clientes. Al fin y al cabo era trabajo, ¿qué más quería? Le di espacio, le di aire, era una mera cuestión de confianza, cuestión de honestidad. Y sí, era cierto que hacía ya mucho que dejó de darme avisos. Tenía que haberme percatado de que algo no iba bien, que pasaban los días y nuestras diferencias eran cada vez más palpables. Pero seguí la vía cómoda: seguí levantándome día tras día sin darle importancia a esa losa que nos comenzaba a aplastar desde arriba.
No llegué a comprender en qué momento, su vida y la mía se bifurcaron en caminos distintos. Cuándo empezó a escurrirse de entre mis brazos, en qué instante comenzó su viaje a miles de años luz de mí. Para mí era todo más sencillo: Uno más uno son dos y no hay que buscarle tres pies al gato. Te emparejas, te casas, vas a trabajar y tienes hijos. Punto, es ley de vida. No sé qué es lo que esperaba. ¿Un circo diario? ¿Un romance constante? Las mujeres no comprenden que cuando uno se casa la pasión y las emociones se apagan y es imposible estar siempre en la cumbre.
 
Nunca llegué a imaginar que ese gélido silencio se convirtiese realmente en una sentencia en firme. Lo supe en el momento en que llegó al salón, apagó la televisión y me miró, lívida, fría y decidida. 

Pregunté si era por otro.

- No -, contestó falsamente.

Quise hacerla aferrarse a los recuerdos, a los buenos años que habíamos vivido juntos, pero me encontré  dialogando con alguien extraño, ajeno a mí, que no daba valor al peso del tiempo.

Y sólo mucho tiempo después entendí por fin que no me había mentido: No me dejó por otro, no. Simplemente por ella misma.


20 comentarios:

  1. Ahora te has puesto en la piel de él. ¿Estas segura de qué eso es lo qué sentía?... ¿segura?.
    En serio, no es fácil ponerse en el lugar del otro/a, o sea, ser empático.

    Buen relato final. Un abrazo!!

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    1. jajaja, tú crees? Hombre, depende de si el discurso que te cuentan es exacto al que yo he reflejado... Ya hablaremos, ya...

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  2. Sorpresón final!! Un cambio de ojos. Es como la tercera parte del "silencio de los corderos" (no tiene nada que ver, pero supone un cambio de dimensión).
    Un relato para nada fácil, pero para nada. Mantener un ritmo es lo difícil. La pasión y las emociones cambian, pero no deben desaperecer. Y de vez en cuando, hasta se parecen, suben a la cumbre otra vez, con el tiempo, pero a distinta cumbre. También bajan, claro. Y así una y otra vez...
    Me ha gustado. Besos, Analogy

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    1. Pues mira, me lo inspiraste tú con el rollo de si había una tercera parte. Pensé que, efectivamente, me faltaba la opinión del marido.

      Gracias por la musa!

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  3. Ya se sabe el amor es ciego pero el matrimonio te abre los ojos. Has narrados y descrito muy bien esos momentos.
    Un besote, tocaya.

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    1. jaja, si, la verdad es que el matrimonio te abre los ojos a base de bien... Gracias por leer, Toc.

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  4. Pues me ha gustado mucho esta trilogía,amiga (pareado); a decir verdad, no considero necesaria la última parte...el amor y el sexo suelen ser cosa de dos (salvo muy placenteras excepciones :)) pero queda bien así.
    Una historia más dentro de una vida más; dicen que cada vida es, o puede ser un sinfín de aventuras...buscar nuestro equilibrio animal-emocional no es tarea facil.
    Buenas letras, colega :)

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    1. Qué bueno que viniste, pibe! jajaja. Pues bueno, en este caso la tercera parte me ha quedado poco sexual, pero es que el pobre andaba escaso de hormonas...

      ;-) Besazo, moreno!

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  5. Cómo cambian las cosas tan sutilmente que no nos vamos dando cuenta. La situación cambia como de la noche al día y sólo cuando nos paramos a pensar es cuando nos percatamos de (ay mi Sole) (*) ¡cómo hemos cambiado!
    De todo aquello que empezó como una fiesta, ahora sólo queda el suelo sucio de copas rotas y la ropa con olor a tabaco.
    Es un relato duro pero absolutamente creíble.
    Me ha gustado mucho. Especialmente el final, que me ha recordado a Sabina: "no se puede afirmar que me engañaba cuando me mentía".
    Creo que dejar cerrada la trilogía es lo mejor.
    Besicos y zarangollo

    (*) Soledad Jiménez, ex-solista de Presuntos Implicados

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    1. Luego si eso, me cuentas exactamente qué significa lo de zarangollo, que vosotros, los de "casi la estepa" tenéis unos términos muy divertidos.

      Sí, Joaco...cómo hemos cambiado todos.

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  6. No, si ya verás que va a ser cierto eso de que tenemos muchas cosas en común, este relato es tan real que asusta. Ufffff! mejor no lo releo.
    Por cierto, no quiero ser cansina, pero ya puestos a redondear, lo siento guapa, pero ahora te falta la versión de ella.
    Besos

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    1. La versión de ella? es la 2ª parte, nena! Que estás dormida o qué?

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  7. Noooooo! esa es la versión de ella con el amante, yo quiero la de ella con el marío, ya sé que en la segunda algo dice, pero habla sobre todo de sus encuentros con el "otro", quiero sus sentimientos en su vida oficial.

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    1. Mmmmm...te vale algo así?

      http://analogiasdehoy.blogspot.com.es/2011/03/maria-se-desperto.html#links

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  8. Buenísimo!!! Pero bueno, a lo mejor el tipo debería haberse preocupado antes, no? Y no esperar hasta que todo estuviera totalmente perdido.
    Siempre pienso en lo mucho que cambian las relaciones con la convivencia, con la rutina, como le pasa a esta pareja justamente. Y no sé cuánto se puede luchar contra eso...
    Besito, feliz finde, mereció la pena leer la trilogía completa del tirón...

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    1. Es muy difícil acabar con una persona cuando ambas vidas evolucionan por diferentes caminos.

      Gracias por tus lecturas, yo ando también retrasada con las tuyas pero me pongo las pilas en un pis-pas!

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  9. Esta parte del marido patético ya... ha sido el broche de oro. Te felicito por esta trilogía, lo has bordao vamos. Qué buena historia contada desde los tres puntos de vista. Fantástico.

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    1. Gracias, Maitechu. La verdad es que este tipo de historias son más comunes de lo que la gente imagina y muchas personas con problemas similares se sienten identificadas.

      Un beso gordo.

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