Subconscientes...

24 de julio de 2012

No quiero

Imágenes de "Getty Images"
No quiero ir de la mano, cenar con él, que me hable de amor, ir a la compra o ver una peli poniéndonos ciegos a palomitas. No quiero ir al cine, comer hamburguesas, dar un paseo, ir a fiestas de cumpleaños, a comidas familiares…

No quiero que me cuente su día en el trabajo, qué ha comido, qué ha dicho su jefe, si sus resultados son buenos, si va a tener un ascenso o si alguien le está haciendo la vida imposible.

No quiero hacerle la cena, ni cocinar juntos, ni ver su cepillo de dientes junto al mío. No lo quiero roncando al otro lado de mi cama, ni lavar su pijama con la ropa oscura.

Quiero que llegue a mi casa y me coja del cuello, me empuje contra la pared bruscamente, me bese dejándome sin respiración, me destroce el vestido, me rompa la ropa interior y me coja en volandas, desnuda, para recorrer mi cuerpo con su boca, mientras yo, me agarro al pasamanos de la escalera. Y cuando me haya mojado completamente, quiero que me monte una y otra vez: Primero en el salón, después en mi habitación, haciéndome gritar de placer, despertando a los vecinos, metiéndome sus dedos en la boca para callarme, chistándome al oído.

No quiero que quede una estancia libre sin sus fluidos mezclados con los míos, dejando su vello rizado en mi cama, como recuerdo. Quiero que mis sábanas se empapen de su sudor, de sus hormonas batidas con las mías.

Y cuando me sienta exhausta y todos mis músculos hayan notado que ha pasado como un caballo en celo por mi cuerpo, quiero que me deje dormida, magullada de placer, escucharle que recoge sus cosas… y vuelva a casa con su mujer.

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