Subconscientes...

14 de febrero de 2013

El regalo.



Se miró en el espejo buscándose moratones, arañazos y chupetones pero no parecía que hubiese ningún rasguño. Se olió las manos. Aún le daba la sensación de tener su olor pegado a la piel pese a haberse pegado una buena ducha. Se le había metido muy dentro, como impregnándole las fosas nasales. Era un olor dulce, una mezcla entre vainilla y rosas, muy tenue, un olor a mujer. De esas que cuando rememoras su fragancia te despierta una erección.

Terminó de vestirse en el cuarto mientras la observaba. Dormía plácidamente enredada entre aquellas sábanas húmedas. Su rubio pelo le tapaba la cara y su cuerpo yacía exhausto. Estaba increíblemente buena. Habían tenido un encuentro tórrido, un desenlace de lo que llevaban tejiendo desde hacía varios meses y ninguno de los dos lo había querido evitar. Sólo necesitaron tiempo y el momento adecuado. Y por fin llegó.

Miró su reloj impaciente. Se le hacía tarde. El sol se estaba poniendo y eso indicaba que se le echaba la hora encima. Tenía que salir pitando, aún tenía que hacer unas compras. Se subió la cremallera del pantalón con gran ímpetu y corrió a anudarse de nuevo la corbata. Debía estar impecable, como antes de empezar a besarla, antes de sentir sus labios alrededor del cuello, antes de que empezara a desnudarla. Mereció la pena. Había sido un polvo maravilloso. Hacía tiempo que no follaba así con nadie. Esa mujer era una máquina, una diosa del sexo, pero ahora tenía que marcharse. Las obligaciones mandaban.

La besó en la frente y salió de aquella casa sigilosamente. Acto seguido atendió el correo en su teléfono y alegó que su ausencia era debida a una reunión. Después, encendió el motor y fue directo al centro comercial. Una vez allí comenzó a deambular entre las tiendas. Estaban a rebosar de gente. El calor de la plataforma comercial se le pegaba a los poros y eso le hizo esbozar media sonrisa recordando lo mucho que había sudado horas antes. Le venían a la mente escenas de aquella rubia, de aquel redondo trasero que había abarcado con ambas manos, de sus pezones erguidos en su boca, de cómo la había embestido haciéndola gritar tanto, que tuvo que silenciarla con la mano reclamando cierta discreción. Y como un acto reflejo volvió a olerse las manos. Aquella fragancia seguía allí. Le encantaba, sin embargo también le ponía nervioso, así que buscó rápidamente los paneles indicativos  del “WC”.

Abrió el grifo y sumergió las manos bajo un gran caudal de agua. Luego se embadurnó bien con el jabón que había en el dispensador. Se secó con toallitas de papel, volvió a olerse y sólo pudo percibir el aroma de aquel jabón.

Se le hacía tarde, tenía que darse prisa así que, sin dudarlo mucho, entró en la primera joyería y eligió una pulsera de plata con corazones discretos.  Miró el precio, sacó la tarjeta y le pidió a la dependienta que le cobrara.

-   -  Si ve que le queda demasiado grande, podemos quitarle algún corazón para achicarla.
-   -  Yo creo que así está bien, gracias. Si no, ya vendrá ella a cambiarla. 

    La mujer envolvió la caja, cobró a aquel impaciente cliente y le extendió el ticket para firmar. 
       
-   - ¡Ah! ¡Perdone! Como ha sido tan rápido en elegir no le he preguntado... ¿Le pongo una pegatina de San Valentín?
-   - Sí, claro, por qué no…
    - Tenemos varias: “Feliz San Valentín”, “Feliz día de los enamorados”, “Te quiero” o ya algo más personalizado… ¿es para su novia?
-   - No, no…qué va. Es para mi mujer.


23 comentarios:

  1. Jajajajaja que historia más real!! ¡cabrones!!! si es que me enciendo sola... uffff jajajajajaja... me parto.
    Feliz día de los enamorados jamía...

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    1. jajajaj, enmarronados, más bien.

      Un beso sin flor, que te dan alergia...jaja

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  2. Que las apariencias engañaaaaaaaaaaaaaan... que es que ese tipo si que quiere a su mujer, lo que pasa es que tiene un corazón muy grande y tiene amor para ella y para la rubia del culo con forma de manzana crujiente y los pechos erguidos y erizadooooooooooos...
    Tontitas.

    ¿Te dan alergia los capullos Maite?

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    1. Ah, calla, que no había caído en lo del corazón... Seguro que es el corazón lo que tiene grande? jajaja...

      En fin, mañana a festejar el día de San Decoroso, ¿no? (que es lo que pone en el santoral).

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  3. Jeje, entre tú y Maite me estáis dando el día.
    Haciendo el planteamiento al revés, viva mi coriano que no me ha regalao nada en mi puta vida!!!!! Cómo esta tarde me venga con un regalo le meto una hostia por si acaso.
    Besos

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    1. A mí sí que me están dando el día, de verdad...

      Tú dale, si no es por hoy es por mañana, y si no, ¡por si acaso! Jajaja...

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    2. Qué mayor regalo que tener al amado cerca querida Inma :)

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  4. Je, si es lo que digo yo siempre...el que tanto regala es que algo oculta...muy bueno,amiga...y real como la vida misma :)

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    1. Bueno, siempre se puede regalar un 25 de Agosto o un 30 de Febrero...jaja

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  5. A cada una le da lo que necesita, a una marcha y a la otra tranquilidad porque se ha acordado de ese día. Cómo son...!!!!!
    Un abrazo, tocaya.

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    1. Cierto, no había caído yo en que era polifacético y multifunción...qué cosas! jaja

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  6. Pues yo envidio al tío este, y a la rubia también, y a su tarjeta de crédito, y a poder llegar tarde al trabajo porque estaba trabajando ¿?, porqué siempre me imagino al tío todo buenorro y a ella también?? vestidos de Guzzi con inmejorables fragancias y sus cuerpos de cine? y no soy capaz de imaginarmelos horrorosos, sin gusto, viviendo con un sueldo mileurista...o sin trabajo...en fin, eso pasa por ver películas como Pretty Woman ¡¡¡

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    1. Sí, cuánto daño ha hecho Richard Gere...y lo que es peor Christian Grey! :-) Y es que para visualizar a gentuza, mejor ponemos Gandía Shore o Gran Hermano, no? jajajaja

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  7. La rubia tiene nombre??? y lo que es más importante, su número de móvil???

    Y yo que pensaba comprar hoy un detalle... hummm!!! Espero que no piense mal y me suelte la mano... jejeje.

    Beso.

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    1. No, en este relato la rubia no tiene nombre ni móvil. Es un mero artefacto de diseño que me he sacado de la manga...

      Bueno, está bien el detalle, pero hazlo porque quieres, no porque sea el día que mandan los cánones de esta sociedad consumista. :-)

      Un abrazo.

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  8. Bueno, le había puesto a Angela un comentario por arriba pero se ha perdido, decía yo que no hay por qué pensar mal, que es más que probable que el tipo se tirara a la rubia sin ganas, sacrificándose incluso, solo para aumentar su formación sexual y poder satisfacer mejor a su esposa, por poder puede ser ¿no?.

    Besos querida.

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    1. Jajajajajaja, claro, claro...y con la edad que tienes todavía crees en los duendes?

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  9. Me agrada ver que estás más relajada (lo digo por la anterior entrada) y así poder ofrecernos este picante y morboso texto.
    En la próxima nos cuentas la historia oculta de la mujer... que digo yo, también tendrá ¿no?

    Real y bien escrito, Ana.

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    1. Sí, fue escribirlo y quedarme de pm...

      La historia de qué mujer? la rubia? jooooder mira que os ha puesto la rubia, jajaja...pues era teñida, hala!

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  10. Uff..qué fuerte..
    realmente es demasiado "real"...
    me encanta como escribes!

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    1. Bastante más real de lo que nos gustaría, pero sí.

      Besos. Gracias!

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