Subconscientes...

21 de marzo de 2014

La nueva biblioteca.



Hace unos meses os pedí opinión sobre qué escribir para presentarme a un concurso de literatura erótica. Al final ni concurso ni leches, pues no he podido más que centrarme en acabar “mi libro”, como Umbral. Aquí os dejo el resultado de lo que se había convertido el diseño que tejisteis entre todos y que nunca llegó a buen o mal puerto. Alguna idea se ha quedado fuera (lo siento Carlos, el lesbianismo debería probarlo para hablar de ello y de momento no ha sido el caso :-P). Por otro lado, como era un relato largo, he sido incapaz de acortarlo más. Así que lo dividiré en dos trozos y el que quiera seguir leyendo que él mismo se enganche. Se ve que hacía mucho que no escribía en esta tesitura y he debido perder el hábito.




Tras varios años sin un sitio apropiado, Laura se hizo a la rutina de pasar todas  las tardes en la nueva biblioteca del pueblo. Unas veces estudiaba, otras buceaba en internet y las terceras devoraba la lectura pidiendo recomendaciones al nuevo bibliotecario, quien se quejaba de no darle tiempo a poderle seguir el ritmo. Aquel momento se había convertido en el aliciente diario. Buscaba siempre la opinión sobre tal o cuál personaje, historia o autor. No existía nada más: el instituto, los estudios y el relax devorando renglones, encontrando en aquel lugar el nido donde cobijarse.

Ella no era como el resto de sus compañeros. La mayoría de sus amigos daban rienda suelta a sus hormonas los fines de semana en la discoteca del pueblo. Bebían hasta perder el control bajo las luces de colores que reflejaba la anacrónica bola de espejos. Se sentía ajena, un bicho raro, al no disfrutar de ese ambiente con el propósito de darse un revolcón. 

Sus gafas grandes y esa diadema que retiraba de la frente el pelo tupido descubrían aún más la lividez de su cara. Los anchos jerséis ocultaban cualquier rasgo de feminidad y las faldas largas, siempre bajo las rodillas, le daban un aspecto completamente asexuado, como cualquier monja recién salida de algún convento no muy lejano. No quería resaltar sus amelocotonados pechos ni su cintura afilada. El sexo era algo que no le llamaba la atención pese a que ya no era virgen. Había perdido la virginidad con Basilio, el hijo del panadero,  pero aquella experiencia le pareció un desastre y decidió que sus hormonas no debían de estar en sintonía con ningún chico. Basilio era un adolescente inexperto y torpe que simplemente puso en práctica las teorías que le había contado su hermano con las prostitutas del club. Dejaron de hablarse tras aquella noche en la que ella esperaba cierta delicadeza, no un mero desgarro precoz.

Así pues, la nueva biblioteca se había convirtió en el refugio ideal en la que tener una válvula de escape hasta que se marchara del pueblo a estudiar a la Universidad. Además, el trato con Manuel, el nuevo bibliotecario, se hacía cada vez más estrecho. Era el único que la entendía. Sus compañeros no llegaban a comprender esa devoción por los libros, mientras que Manuel y ella mantenían largas charlas sobre las últimas novedades literarias.

Una tarde de invierno, en la que la oscuridad cayó sin avisar, una fina manta de nieve luminosa resaltaba sobre los adoquines de las calles. Los pocos aplicados que allí estudiaban, viendo el inicio del temporal, recogieron sus cosas y se marcharon a toda prisa. Laura, sin embargo,  ante los avisos que le daba Manuel, le pedía «cinco minutos más» sin despegar los ojos de los renglones. El joven encargado,  demasiado permisivo con su usuaria favorita, decidió darle tiempo centrándose en un pedido nuevo. Pero no  transcurrieron más de diez minutos cuando la capita de nieve se convirtió en medio metro y el tenue aire que transportaba los copos mutó en un arisco vendaval.

— Tendremos que esperar a que amaine –contestó ella sin despegar los ojos de los renglones. Pero justo en ese momento la luz del edificio comenzó a parpadear hasta que finalmente terminó por apagarse,  dejando únicamente las luces de emergencia como referencia.
— Oh, oh…— se atrevió a exclamar tímidamente— Habría que avisar a alguien para decirles que estamos aquí.
— Efectivamente — dijo él — siempre y cuando este estupendo «edificio inteligente» que nos ha puesto nuestro maravilloso ayuntamiento no nos haya dejado sin teléfono —.  Y corriendo, fue a comprobar que lo que se había imaginado ahora era un hecho. No sólo se habían quedado sin línea fija ni móviles (tampoco había cobertura) sino que además estaban encerrados, pues sin suministro eléctrico la seguridad del edificio se bloqueaba.

Laura no podía seguir leyendo sin luz y, resignada, se sentó en uno de los sofás asumiendo que la culpa de aquella situación era únicamente suya. Manuel se sentó justo enfrente, sin otra cosa que hacer más que observarla a hurtadillas. Lo cierto es que era una cría bien agraciada que no quería sacarse partido. Tenía grandes ojos claros que se ocultaban tras el cristal de unas tremendas lentes. La boca carnosa y rojiza que contrastaba con su clara piel y unas cejas sin depilar pero con un arco bien definido.
Mientras intercambiaban frases banales la carencia de la calefacción comenzó a hacerse notar.  
 – Me sentaré a tu lado para darnos calor –dijo él sin ningún propósito y, según se acomodó, percibió cómo la adolescente se tensionaba, sintiéndose incómoda. Se instaló un silencio denso, interrumpido únicamente por el ruido del viento, que se empeñaba en azotar los cristales. 
Laura, tímida y con las manos frías, estiró  las mangas de su jersey para cubrirlas y al verla hacer ese gesto Manuel se ofreció a sostenerlas entre las suyas, dándoles calor.
— Tranquila —comentó notando su tirantez. Permanecieron así, callados, durante varios minutos.
— Tendrá que parar alguna vez— dijo ella por hablar de algo. Pero el silencio de Manuel la incomodaba aún más. 
De pronto, se dio cuenta de que él la estaba observando muy cerca, percibiendo sus ojos posarse  alrededor de su cara:  — ¿Qué haces? — preguntó sonrojada.
— Mirándote. No me había dado cuenta de lo guapa que eres hasta ahora, perdona— y acto seguido soltó sus manos para retirarle las gafas con suavidad –, pero estás mejor sin estas «lupas» que te tapan toda la cara.
(Getty Images)

Ella callaba, sorprendida. No había imaginado que él pudiese verla como algo más que una buena rival lectora. Le miró extrañada, frunciendo las cejas, despertando emociones que aún no tenía catalogadas. Le escuchó respirar tranquilo. Casi sentía el latido de su piel de lo cerca que estaba. Aquello la intimidaba, pero al mismo tiempo no quería levantarse. Sentía una lucha interna entre romper aquella magia o dejarlo estar. Entonces Manuel, ralentizado, le acarició el pelo, tratando de no rozarla, quitándole la diadema. El largo flequillo cayó a ambos lados de la cara dejando los pómulos medio cubiertos. Rápida, no tardó en colocarlos de nuevo hacia atrás, pero se topó con su mano, frenándola con un ademán para dejarlo así.

Su propia respiración se aceleraba. Ésa no era ella, ¿qué le estaba pasando? ¿Cómo era posible que no pudiera controlar su propio cuerpo levantándose de allí? Y de pronto lo vio acercarse muy despacio. Estaba como hechizado, sin dejar de mirarle la boca, poseído por un imán que debía de emanar de dentro de ella. Se quedó quieta, paralizada. Sin mover un solo músculo, sin retirarse un solo milímetro. Olía bien, a alguna colonia de hombre que ya había percibido de lejos. Entonces notó cómo posaba sus labios en los de ella. Después se retiró para observar su reacción. Estática, con los ojos muy abiertos, su cara no denotaba más que asombro y sorpresa. Manuel entonces alargó un dedo y lo pasó por su perfil: — Eres preciosa…— le susurró al oído. Después rozó el lóbulo de su oreja con los labios, bajando a  su cuello apenas tocándolo, como sin querer.

Sin control sobre sus reacciones, Laura advertía cómo se iba erizando el vello de sus brazos, intuyendo también un dulce escalofrío que subía a través de su columna. Ladeó la cabeza sin más, permitiéndole el paso hacia su clavícula. Allí el bibliotecario afincó la boca durante largos minutos y después de esbozar un leve beso dejó emerger una lengua cálida que acariciaba una y otra vez el pliegue del cuello. Luego lo recorrió jugando, lamiéndole la piel que parecía responderle en ebullición.

A Laura comenzó a faltarle el aire y, al escuchar un ligero gemido, él decidió arrodillarse frente a ella. La quitó aquel inmenso jersey sin dejar de besarla con prisa. Palpó la suave camiseta tras la que ocultaba sus erizados pechos y, sin dejar un solo instante de mordisquear su boca, metió la mano en busca del tejido que los cubría. La chica, mientras tanto, resoplaba respondiendo al experto tacto de sus manos, casi ajena a sus propios movimientos de los que apenas tenía control, pues comenzó a despojarse de la ropa que la cubría, atropelladamente.

Manuel se llenó la boca de sus areolas rosas. Las deglutió con ansia, como si hubiese soñado con ellas desde hacía meses. Ella cerró los ojos entendiendo por fin qué era aquello a lo que se dedicaban sus amigas en la discoteca. Finalmente, el librero la sentó a horcajadas sobre sus piernas que ahora también estaban desnudas. Fuera, el aire azotaba con fuerza, brindándoles la nieve el manto de intimidad que necesitaban para no ser vistos desde la calle.

Y fue ella quien, sentada como estaba, se clavó despacio muy dentro de aquel hombre. Manuel, ni siquiera había reparado en que la chica era casi virgen, turbado y fuera de sí, ante aquella sensualidad que acaba de descubrir. Ella, no dejaba de sorprenderse sobre cómo sus propios instintos le guiaban todo lo que tenía que hacer.

Recordó entonces a Lolita, la novela de Nobokov, y después un sinfín de relatos en los que se hablaba de las virtudes del erotismo. Ése don que no todos saben dominar. El mismo que tiempo atrás había desechado y que por fin acababa de descubrir y que a partir de ahora no pensaba renunciar.

52 comentarios:

  1. Caray con la niña xddd! Pues a ver cómo acaba, me gustaría saber... Biquiños!

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    1. Acabar???? Creo que "acabaron" bien, muy bien! jaja

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    2. ojú Mandarica me dice ven y yo voy a leerte en cero coma XD
      De momento me gusta, ahora voy a seguir con la segunda parte :D
      Muaks!

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  2. Y yo, ¿por qué no voy a la biblioteca nunca?
    Primera vez que te leo. Si das permiso, me quedo por aquí :)

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    1. jajaja... por supuesto! Encantada! Y pásate por el otro blog si te apetece, que son dos diferentes con temática distinta.

      http://analogiasdehoyblogspot.com

      Un saludo.

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  3. Jajajaja, qué bueno.... hija, si a ti no te hace falta que te den ideas, tú ya misma solita tiene todas las ocurrencias.... ¡buena historia de biblioteca, sí señor!.

    Besos apretaos

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    1. Esto está basado en un post anterior en el que pedí ideas y he basado unas cuantas cosas que me sugirieron entre varios... Sí que necesitaba ideas, no te creas....

      El post es este y si te paras a leer los comentarios, no tiene desperdicio: http://subconsciencias.blogspot.com.es/2013/12/fantasias-animadas-de-ayer-y-hoy.html

      Besazos!!!

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  4. Te perdono que no hayas aprovechado mi idea del pequinés porculizando a dos gatos.
    Ahora en serio, me ha gustado mucho.
    Besos.

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    1. Lo iba a meter, pero no admitian mascotas, :p Besotes

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  5. Creía que metías el enlace a la segunda parte, con eso de "engancharse" pero no es asi ¿verdad?
    Bueno...me espero entonces a comentar cuando lea la segunda parte que es donde está el meollo jaja.

    Besitos

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    1. Que no, que no, que la segunda parte empieza en "Seguir leyendo". Algo he debido de hacer mal, que no eres la primera que lo piensa, jo, ;(

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    2. Ni "seguir leyendo" ni leches, que no hay nada que enlace nena, arréglalo o nos quedamos sin sarao

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    3. Inma, que la historia acaba ahí, descubriendo que le mola el temita de marras, anda, vuelve a leer, por fa, jajaja

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    4. Jajaja es que a Inma le ha sabido a poco... XD
      Desde Feedly lo abre de tirón. Desde el blog le das a Seguir Leyendo y sale el resto.
      Besos!!

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    5. Quizás la culpa sea mía por haber dicho lo de "dos partes" cuando tenía que haber especificado que la segunda empezaba a continuación de "seguir leyendo"...

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    6. Pues hala, ahora te toca seguir escribiendo, al menos hasta que acabe la tormenta y les entre hambre, o algo. ;)
      Besos!!

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    7. Jajaja, veré la semana que viene, jajaja

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    8. Ahhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Jajaja, como tengo las neuronas, cada vez estoy peor, anda que no me ha costado nada entenderlo...bueno, pero ¿follan o no follan?

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    9. No. Cada uno saca su móvil y se ponen a jugar al Candy Cash hasta que vuelve la luz ;D

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  6. Qué parte del " y fue ella, quien sentada como estaba, se clavó muy despacio dentro de él" no has entendido, rubia!!!

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    1. Es que eso no es follar, es..clavarse en alguien. Es muy distinto XD
      En la siguiente historia tienes que ponerlo muy claro.
      Bla bla bla.... Bla... Y follaron..... Bla bla.
      Feliz finde bla bla

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    2. En toda la historia de subconsciencias, creo que no he utilizado nunca la palabra follar. Soy así de chula, jajaja

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  7. Yo hubiera añadido algún "sucinto" por ahí, que siempre hace lucir a estos textos :)

    Interpreto qe al final acaban follando ¿no?

    Bueno, voy a ducharme y a pensar en la historia :D

    Besotes.

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    1. Está claro que no he sido demasiado explícita, ya que tenéis todos tantas dudas. :(

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  8. ¡Ufffff! Me haré un maratón para enfriar el ambiente.

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    1. Víctor, tú si que sabes, el caso es correr : )

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  9. Vaya!! Te ha quedado estupendo... Y eso que aún falta la segunda parte. La esperamos ansiosos!!! Jajaja. Besotes.

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    1. Otra!!!!!!!!!!!! Gracias Álter, ya no me siento tan idiota. Ana, la culpa es tuya lo sepas, porque yo vale pero Álter es inteligentísima y mírala, ha caído.
      Alter, antes que lo preguntes tambien...que sí, que follan

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    2. Buaaaaa, voy a llorar!!!! Eso me pasa por haber dicho que lo dividía en dos partes y no señalaba cuando empezaba la segunda.

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    3. Es que yo lo leí todo del tirón. No tenía ningún enlace de "seguir leyendo". Vamos, que leí todo completo y por eso pensé que luego tendríamos conversación post-coital o algo. Jajaja. Veo que, por aclamación popular, al final te has decidido a publicar una segunda parte para que no nos sintamos tan tontos... Jajajaja.

      Inma, gracias por lo que me toca pero cada día me siento menos "inteligentísima". Jajaja. Besotes a ambas!!!

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  10. HBuebo bueno.... no hay que ser asesino para describir un crimen. Yo solo sugeria. Jajajaja es mi mente retorcida.
    el texto te ha quedado muy bien... sugerente, ese de que ella se clavo en el...
    muy bueno colega....
    abrazos
    carlos

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    1. A mi me ha gustado mucho el texto.Ayer te comente rapido porque iba de salida. Has usaso un lenguaje muy sutil y me encanta como describes el sexo sin exceso de erotis, dejando mucho a la imaginacion del lector.
      Besos
      carlos

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    2. Gracias Carlos por una segunda visita. Describir el sexo explícitamente se puede hacer de una manera u otra, quizás esta vez ha quedado demasiado subliminal y por eso hay algunas dudas, jaja.

      Besos.

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  11. Bienvenida de nuevooooooo.
    La chica apunta maneras, veremos como termina la cosa. :P
    Besazo

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    1. Pues mira, terminaba así (lo de "dividirlo en dos" ya ni lo explico) pero visto lo visto, tendré que hacer un final en condiciones...

      Besotes!

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  12. alaaaa... has vuelto con toda la fuerza! <3

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    1. jajaja, bueno, o se vuelve en condiciones o nada...

      Besos!

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  13. Has vuelto con energías renovadas. Me ha encantado, me has llevado de la mano o de las letras disfrutando de cada renglón. Toc, no nos abandonesssssss.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Si no fuera por ti qué sería de mi autoestima, mira que eres!!!

      Besazos!!

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  14. Deseando leer la segunda parte. Un abrazo compañera y no nos hagas esperar mucho.

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  15. Palabras cargadas de energia y sensualidad!

    besos

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    1. Hola Forbidden! Gracias por tus palabras!

      Un saludo!

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  16. ¿Soy el único idiota que lo ha entendido a la primera? Jo...

    Bien, no sé como aterrizo por aquí, pero desde ya, que me quedo.

    Besos.

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    1. Jaja, genial que te quedes y estupendo que lo hayas entendido a la primera, pero como ves, al final, he tenido que hacer una segunda parte...

      Un beso.

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  17. Ea ea eaaaaa voy a por el final!!! sususususus... ay omá...

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