Subconscientes...

17 de julio de 2014

Si algún día...






Si me dijera que me quiere, que no puede dejar de pensar en mí…
Si me transmitiera más cariño que deseo …  Si algún día me cuestionara que le importo, que se preocupa…

Si alguna vez le viera implicado, doblando conmigo todos los vértices de mi vida... dejaría entonces de sudar entre sus manos, de dejar que me cabalgue como un potro salvaje desbocado, empapándome en sus líquidos que chorrean por mi cuerpo.

Si algún día me preguntara qué hace cuando me voy, a quién llama, por qué no me busca, si me tiene presente o por qué se dispersa... dejaré de trepar por su cuerpo hasta alcanzar su boca, lamerle por dentro, mordiendo sus labios, mientras la puerta de la calle nos frena la caída.

El día en que me diga que le seque las lágrimas, que me aplaque la risa con mi boca llena de él, que sus problemas sean los míos y sus demonios me posean... no dejaré que me roce con su lengua en mi espalda ni que bucee entre mis piernas buscándome el núcleo que tanto ansía encontrar. No querré que me invada, que me siga susurrando lo viril que se siente dejándome invadir, ni jadeará en mi oído hasta explotar por dentro, gruñendo y liberando el quejido del placer feroz.

Si alguna vez me dijera cuánto me extraña y yo ya no le abrace con manos calientes, mis caricias dejen de ser tiernas, cuando antes eran febriles y mis jadeos se transformen en angustia por no poder tenerle cerca…  dejaré entonces de atender su llamada y responder a sus mensajes: levantaré trincheras, pondré muros y fronteras para alejarlo de mi lado.

Será el día en que la pasión se habrá convertido en afecto, el deseo en amistad y la lujuria en cariño.

Ese será el día en que todo se habrá acabado.

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